La baja presencia de vitamina D alcanza niveles preocupantes en la población chilena. Mientras desde junio comenzó la fortificación obligatoria de alimentos básicos, especialistas recuerdan que la yema del huevo constituye una de las pocas fuentes alimentarias que contienen naturalmente este nutriente.
Está en prácticamente todas las cocinas, es accesible y forma parte habitual de la alimentación de miles de familias. El huevo podría adquirir todavía mayor relevancia ante un problema nutricional extendido en Chile: el déficit de vitamina D.
Los antecedentes citados en el documento muestran la magnitud del fenómeno. Según datos de la Encuesta Nacional de Salud utilizada como referencia, el 84% de las mujeres en edad fértil presentaba algún grado de deficiencia de vitamina D, mientras que solo un 13,4% de los adultos mayores registraba niveles considerados aceptables.
La situación adquiere especial importancia porque la vitamina D cumple funciones vinculadas al desarrollo y mantención de huesos y músculos, además de participar en la regulación del sistema inmunológico.
Chile comenzó a fortificar alimentos
La preocupación por estos niveles llevó a implementar una nueva política sanitaria. Desde junio de 2026 comenzó la fortificación obligatoria con vitamina D de alimentos de consumo masivo que no la contienen naturalmente, entre ellos la leche líquida, la leche en polvo y la harina de trigo.
Pero no todo pasa por los alimentos fortificados. Existen productos que aportan vitamina D naturalmente y uno de los más cotidianos es el huevo, específicamente su yema.
“Toda política que ayude a impulsar una alimentación más saludable y que apunte al consumo de alimentos naturales es de gran ayuda. Pero también existen otras formas de impulsar la vitamina D en Chile, siendo la yema del huevo una de las fuentes más puras de este nutriente esencial”, explica Andy Cepeda, gerente de Producción de Avícola Coliumo.
El huevo comparte esta característica con un grupo relativamente reducido de alimentos, entre ellos algunos pescados, carnes, champiñones y aceites de hígado. A ello se suma su aporte de otros nutrientes, como vitaminas A, B12 y E, además de hierro y zinc.
No todos los huevos necesariamente aportan lo mismo
Otro aspecto menos conocido es que la cantidad de vitamina D presente en el huevo puede estar relacionada con la alimentación de las gallinas.
Según Cepeda, la dieta constituye un factor determinante. En el caso de Avícola Coliumo, la empresa señala que las gallinas de sus marcas Huevos Coliumo y La Castellana reciben una alimentación que contiene más de un 62% de maíz cultivado por la propia compañía.
El sol sigue siendo fundamental
La alimentación, sin embargo, es solo parte de la ecuación. La exposición a la luz solar constituye una de las principales vías mediante las cuales el organismo produce vitamina D, pero durante el invierno las condiciones de distintas zonas del país dificultan una exposición suficiente.
Por ello, el desafío no pasa por apostar a un único alimento, sino por considerar distintas fuentes de vitamina D dentro de una alimentación equilibrada y seguir las recomendaciones de salud correspondientes.
En ese escenario, un producto tan simple y cotidiano como el huevo aparece como una alternativa natural para incorporar este nutriente a la dieta, en momentos en que Chile ha debido implementar incluso una política de fortificación obligatoria para enfrentar su déficit.
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