- La ley del cobre en Chile ha caído un 45% en dos décadas, complicando el procesamiento.
- El consumo eléctrico minero subirá un 20% para 2034, impulsado por el tratamiento de materiales.
- La industria adopta tecnologías de rayos X y análisis en línea para optimizar la producción.
Cochilco incluyó la disminución de las leyes del mineral entre los factores que están restringiendo el crecimiento de la oferta mundial de cobre. En Chile, donde la ley promedio ha caído significativamente durante las últimas dos décadas, distintas tecnologías buscan entregar información más precisa sobre el mineral antes de su procesamiento.
Las menores leyes del mineral vuelven a aparecer entre los desafíos que enfrenta la producción de cobre. En su más reciente actualización de proyecciones para 2026 y 2027, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) estimó que la oferta minera mundial alcanzará 23,5 millones de toneladas este año, apenas un 0,2% más que en 2025. Entre los factores que impedirían un mayor crecimiento, el organismo identificó las interrupciones operacionales, las menores leyes del mineral y los retrasos en la puesta en marcha de proyectos relevantes.
En Chile se trata de un desafío estructural. De acuerdo con cifras del Consejo Minero, la ley promedio ponderada del mineral de cobre pasó de 1,13% en 2002 a 0,62% en 2024, una disminución cercana al 45% en poco más de dos décadas.
Este escenario aumenta la presión sobre la capacidad de procesamiento. También plantea un desafío energético: Cochilco proyecta que entre 2025 y 2034 la producción de cobre crecerá 8,3%, mientras el consumo eléctrico de la industria aumentará 20,2%. El proceso de concentración concentraría por sí solo el 55% de la electricidad utilizada por el sector hacia el final de ese período.
“Con leyes más bajas, la respuesta no puede consistir solamente en mover y procesar más roca. La capacidad de una concentradora es un activo limitado, intensivo en energía y costoso de ampliar. Por eso adquiere cada vez más importancia conocer qué material estamos enviando a planta y utilizar esa capacidad donde puede generar mayor valor”, explica Bernardo Ossandón, ingeniero senior de NextOre, empresa de tecnología minera que forma parte de MagnaTerra Technologies.
Distintas tecnologías para un mismo desafío
La necesidad de contar con mayor información sobre el mineral antes o durante su procesamiento ha impulsado el desarrollo de distintas tecnologías de análisis, medición y clasificación.
Al análisis convencional de muestras en laboratorio se han sumado, por ejemplo, técnicas de fluorescencia de rayos X (XRF), utilizadas para determinar la composición elemental de los materiales, además de sistemas de clasificación de partículas mediante transmisión de rayos X (XRT), capaces de distinguir material a partir de diferencias como su densidad atómica. En este último ámbito, existen equipos diseñados para identificar y separar partículas individualmente antes de que continúen hacia etapas posteriores de procesamiento.
Otra familia corresponde a los analizadores instalados directamente sobre correas transportadoras. Tecnologías como PGNAA o PFTNA permiten medir en línea la composición elemental del flujo de material a granel, entregando información continua que puede ser utilizada para clasificación, mezcla, control de alimentación o gestión de stocks.
Resonancia magnética aplicada a la minería
Dentro de este desarrollo tecnológico se encuentra la resonancia magnética (MR), surgida de investigaciones de CSIRO, la agencia científica nacional de Australia, posteriormente llevada al mercado minero a través de NextOre. La tecnología está diseñada para determinar la ley de minerales seleccionados mientras grandes volúmenes de material se desplazan por una correa transportadora, proporcionando información en tiempo real sin interrumpir el flujo operacional.
A diferencia de los sistemas orientados a medir la composición elemental, la resonancia magnética detecta señales características de determinados minerales. El sistema utiliza pulsos de radiofrecuencia y analiza la respuesta del material, una técnica que CSIRO logró escalar desde pequeñas muestras de laboratorio a volúmenes de varios metros cúbicos para hacer posible su aplicación industrial.
“Más que pensar que existe una tecnología que por sí sola resuelve el desafío de las menores leyes, lo relevante es disponer de la información adecuada en el momento en que todavía es posible actuar. En nuestro caso, buscamos conocer la ley del material a granel antes de la molienda, permitiendo que cada operación pueda tomar mejores decisiones respecto del uso de su capacidad de procesamiento”, señala Ossandón.
El avance de estas tecnologías abre nuevas posibilidades en un escenario donde aumentar la producción no depende únicamente de extraer más mineral o ampliar las plantas. Con yacimientos más maduros, mayores requerimientos energéticos y una creciente presión por elevar la productividad, conocer mejor el mineral y utilizar esa información para decidir cómo procesarlo se está transformando en una variable cada vez más relevante para la competitividad de la minería.
