- La división de vivienda y servicios básicos subió 0,4% en septiembre y acumula un incremento de 3,6% en doce meses.
- El suministro de electricidad aumentó un 1,6% en el mes, impulsando los gastos de mantención de los hogares.
- Los expertos señalan que los inversionistas deben considerar todos los costos asociados al inmueble y no solo el dividendo.
El nuevo informe del INE muestra que vivienda y servicios básicos subieron 0,4% en septiembre y acumulan 3,2% en lo que va del año, mientras la electricidad aumentó 1,6% en el mes; para el mercado inmobiliario, el dato vuelve a poner el foco en el costo total de ser propietario y no solo en el precio de compra de una vivienda.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un alza de 0,4% en septiembre, acumulando 4,0% durante 2026 y 4,1% en doce meses. Dentro de este resultado, la división vivienda y servicios básicos aumentó 0,4% en el mes, acumuló un incremento de 3,2% durante el año y llegó a 3,6% en doce meses, aportando 0,080 puntos porcentuales al IPC de septiembre.
El dato adquiere especial relevancia para el mercado inmobiliario porque muestra que la presión sobre el presupuesto asociado a una vivienda no se limita al valor del inmueble o al dividendo. Durante septiembre, el suministro de electricidad aumentó 1,6%, acumulando un incremento de 2,4% en los primeros nueve meses del año. Con ello, los costos vinculados directamente al uso y mantención de una vivienda continúan avanzando en un escenario donde la inflación general llegó a 4,1% anual.
El costo de mantener una propiedad entra al análisis de inversión
La diferencia entre ambos indicadores también resulta relevante para quienes evalúan una propiedad como inversión. Mientras vivienda y servicios básicos registra un aumento de 3,6% en doce meses, el IPC general llega a 4,1%. Esto significa que el costo asociado a la vivienda está creciendo por debajo del promedio general de precios, pero continúa representando una presión sobre el presupuesto mensual de los hogares.
Para Luis Conejeros, CEO de Rabbit Capital y asesor experto en economía, inversión y mercado inmobiliario, el nuevo IPC obliga a ampliar la forma en que se evalúa una propiedad. “El IPC de septiembre muestra que el costo de una vivienda no termina en el precio de compra o el dividendo. Vivienda y servicios básicos acumula un 3,6% en doce meses y la electricidad subió 1,6% en septiembre. Para un inversionista, esto obliga a mirar la rentabilidad real considerando arriendo, financiamiento y todos los costos asociados a mantener el inmueble”, cerró Conejeros.
Transporte acumula 7,9% y agrega un costo a la ubicación de la vivienda
Otro elemento que entrega el informe del INE es la diferencia entre los distintos gastos que enfrentan los hogares. Mientras vivienda y servicios básicos aumentó 0,4% en septiembre, transporte registró un alza mensual de 0,9% y acumula 7,9% en doce meses. Esta diferencia es relevante para el mercado inmobiliario porque el costo efectivo de una vivienda también está relacionado con su ubicación y con los gastos que implica desplazarse hacia los centros de trabajo, servicios y comercio.
El comportamiento de los combustibles refuerza esta presión sobre el presupuesto. Durante septiembre, el petróleo diésel aumentó 10,2% y la gasolina 2,7%, mientras la división transporte acumuló el mencionado 7,9% en doce meses. Para quienes evalúan comprar, arrendar o invertir en una propiedad, estos movimientos agregan una variable adicional al costo mensual de habitar un inmueble: no solo importa el gasto directo de la vivienda, sino también cuánto cuesta acceder desde ella a los principales puntos de actividad económica.
El IPC muestra que no todos los costos de una vivienda evolucionan igual
El informe también muestra que los movimientos de precios no son homogéneos entre los distintos componentes de la economía. Mientras algunas divisiones registraron aumentos durante septiembre, otras presentaron variaciones negativas, confirmando que el IPC general puede esconder comportamientos diferentes dependiendo del tipo de gasto.
En el caso de la vivienda, esto hace especialmente relevante analizar por separado sus costos asociados antes de determinar la rentabilidad o conveniencia económica de una propiedad. Para un hogar, significa considerar el gasto total que implica habitarla; para un inversionista, evaluar cuánto de los ingresos generados por el inmueble queda disponible después de cubrir financiamiento y costos de operación.
El valor de una propiedad no se mide solo por su precio
Desde la perspectiva inmobiliaria, esto instala una discusión que va más allá de si los precios de las viviendas suben o bajan: la evolución de los costos asociados a una propiedad también determina su rentabilidad y capacidad de generar flujo.
El nuevo dato del INE muestra que esa cuenta continúa aumentando y que compradores e inversionistas deben evaluar con mayor atención el costo completo de mantener una vivienda. En un escenario de inflación anual de 4,1%, la decisión inmobiliaria requiere mirar no solo el valor del activo, sino también sus gastos, su capacidad de generar ingresos y el retorno que puede entregar en el tiempo.
